Manual Merck para el Hogar
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Alcoholismo

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Alcoholismo

AlcoholismoEl alcoholismo es una enfermedad crónica caracterizada por una tendencia a beber más de lo debido, intentos infructuosos de dejar la bebida, y mantenimiento de la costumbre a pesar de las adversas consecuencias sociales y laborales.

El alcoholismo es una enfermedad frecuente. En Estados Unidos, por ejemplo, alrededor del 8 por ciento de los adultos tiene un problema de consumo de alcohol. Los hombres son cuatro veces más propensos que las mujeres a ser alcohólicos. Las personas de todas las edades son susceptibles. Cada vez más, los niños y los adolescentes tienen problemas con el alcohol, con desastrosas consecuencias.

El alcohol produce dependencia tanto psicológica como física. El alcoholismo generalmente interfiere con la capacidad de relacionarse y de trabajar y produce muchas conductas destructivas. Los alcohólicos suelen estar intoxicados diariamente. La embriaguez puede alterar las relaciones familiares y sociales y provoca frecuentemente divorcios. El absentismo extremo del trabajo puede conducir al desempleo. Los alcohólicos con frecuencia no pueden controlar su conducta, tienden a conducir vehículos habiendo bebido y sufren lesiones físicas por caídas, peleas o accidentes automovilísticos. Algunos alcohólicos también pueden ponerse violentos.

Causas

La causa del alcoholismo es desconocida pero el consumo de alcohol no es el único factor. Aproximadamente el 10 por ciento de la gente que bebe alcohol se vuelve alcohólica. Los familiares consanguíneos de los alcohólicos tienen una incidencia más alta de alcoholismo que la población general. También el alcoholismo tiene más probabilidades de desarrollarse en los hijos biológicos de los alcohólicos que en los adoptados, lo que sugiere que el alcoholismo implica un defecto genético o bioquímico. Algunas investigaciones sugieren que las personas con riesgo de ser alcohólicas se embriagan con menor facilidad que los no alcohólicos; esto quiere decir que sus cerebros son menos sensibles a los efectos del alcohol.

Además de un posible defecto genético, existe un cierto trasfondo y rasgos de personalidad que pueden predisponer a una persona al alcoholismo. Los alcohólicos generalmente provienen de familias deshechas y las relaciones con los padres están con frecuencia alteradas. Los alcohólicos tienden a sentirse aislados, solos, tímidos, depresivos u hostiles. Pueden exhibir conductas autodestructivas y ser sexualmente inmaduros. Con todo, el abuso y dependencia de alcohol son tan frecuentes que los alcohólicos pueden encontrarse entre las personas con cualquier tipo de personalidad.

Efectos biológicos

Alcoholismo El alcohol se absorbe rápidamente desde el intestino delgado. Como el alcohol se absorbe más rápido de lo que se metaboliza y elimina, sus valores en la sangre aumentan rápidamente. Una pequeña cantidad de alcohol se excreta por la orina, el sudor y el aliento, sin ser modificado. La mayor parte del alcohol se metaboliza en el hígado y aporta 210 calorías por cada 30 ml (7 cal/ml) de alcohol puro consumido.

El alcohol deprime inmediatamente las funciones cerebrales; la intensidad de este efecto depende de su valor en la sangre (a mayor cantidad, mayor alteración). Las concentraciones de alcohol se pueden medir en la sangre o estimar midiendo la cantidad existente en una muestra de aire espirado. Las leyes limitan la concentración sanguínea de alcohol que puede tener una persona mientras conduce. En general, algunos países fijan el límite en 0,1 (100 miligramos de alcohol por cada decilitro de sangre) pero otros lo fijan en 0,08. Incluso una concentración de alcohol de 0,08 puede reducir la capacidad de una persona para conducir con seguridad.

La ingestión prolongada de excesivas cantidades de alcohol daña muchos órganos, particularmente el hígado, el cerebro y el corazón. Como otras drogas, el alcohol tiende a inducir tolerancia, por lo que las personas que toman más de dos vasos al día pueden beber más alcohol que los no bebedores sin que se produzcan efectos de embriaguez. Los alcohólicos también pueden hacerse más tolerantes a otras sustancias que deprimen la función del sistema nervioso central; por ejemplo, las personas que toman barbitúricos o benzodiacepinas necesitan generalmente altas dosis para conseguir un efecto terapéutico. La tolerancia no parece alterar el modo en que es metabolizado o excretado el alcohol. Más bien el alcohol induce una adaptación del cerebro y de otros tejidos.

Si un alcohólico, de repente, deja de beber, es probable que se produzcan síntomas de abstinencia. El síndrome de abstinencia de alcohol generalmente comienza de 12 a 24 horas después de que la persona deja de consumir alcohol. Los síntomas leves incluyen temblor, debilidad, sudación y náuseas. Algunas personas sufren convulsiones (llamadas epilepsia alcohólica o convulsiones por alcohol). Los grandes bebedores que dejan la bebida pueden sufrir alucinosis alcohólica. Pueden tener alucinaciones y oír voces que parecen acusadoras y amenazantes, causándoles aprensión y terror. Las alucinaciones alcohólicas pueden durar días y pueden ser controladas con fármacos antipsicóticos, como la clorpromacina o la tioridacina.

Si se deja sin tratar, la abstinencia de alcohol puede producir un conjunto de síntomas más graves llamado delírium trémens. El delírium trémens por lo general no comienza inmediatamente, más bien aparece entre 2 y 10 días después de dejar de beber. En el delírium trémens, la persona está al principio ansiosa y más tarde desarrolla confusión creciente, insomnio, pesadillas, sudación excesiva y depresión profunda. El pulso tiende a acelerarse. Puede aparecer fiebre. El episodio puede agravarse con alucinaciones fugaces, con ilusiones que producen miedo, inquietud y desorientación, con alucinaciones visuales que pueden aterrorizar. Los objetos vistos con poca luz pueden ser particularmente aterradores. Por último, la persona está extremadamente confusa y desorientada. Una persona con delírium trémens siente en ocasiones que el suelo se mueve, las paredes se caen o que la cama gira. A medida que progresa el delirio, aparece temblor persistente en las manos, que a veces se extiende a la cabeza y al cuerpo, y la mayoría de las personas presenta una intensa descoordinación. El delírium trémens puede ser mortal, particularmente si no se trata.

Otros problemas están directamente relacionados con los efectos tóxicos del alcohol en el cerebro y en el hígado. Un hígado dañado por el alcohol es menos capaz de eliminar del cuerpo las sustancias tóxicas, lo que puede causar un coma hepático. Una persona en coma está embotada, somnolienta, estuporosa y confusa y generalmente presenta un temblor extraño en las manos, como aleteo. El coma hepático incluye peligro de muerte y necesita tratamiento inmediato.

El síndrome de Korsakoff (psicosis amnésica de Korsakoff) generalmente ocurre en personas que ingieren regularmente grandes cantidades de alcohol, especialmente en aquellas que están desnutridas y tienen deficiencia de vitaminas B (particularmente tiamina). Una persona con síndrome de Korsakoff pierde la memoria de los acontecimientos recientes. La memoria es tan frágil que a menudo la persona inventa historias que intentan encubrir la incapacidad para recordar. El síndrome de Korsakoff a veces ocurre después de un ataque de delírium trémens. Algunas personas con síndrome de Korsakoff también desarrollan encefalopatía de Wernicke; los síntomas incluyen movimientos anormales de los ojos, confusión, movimientos incoordinados y anomalías en la función nerviosa. El síndrome de Korsakoff puede ser mortal a menos que se suprima rápidamente la deficiencia de tiamina.

En una mujer embarazada, una historia de una gran ingestión crónica de alcohol se puede asociar con malformaciones del feto en desarrollo, incluyendo bajo peso al nacer, pequeña talla, cabeza pequeña, lesiones cardíacas, daño muscular y bajo coeficiente intelectual o retraso mental. La ingestión moderada de alcohol de tipo social (por ejemplo, 2 vasos de vino de 120 ml al día) no está asociada a estos problemas.

Tratamiento

Los alcohólicos que presentan síndrome de abstinencia generalmente los tratan ellos mismos bebiendo. Algunas personas buscan atención médica porque no desean continuar bebiendo o porque el síndrome de abstinencia es muy intenso. En uno u otro caso, el médico comprueba en primer lugar la posibilidad de una enfermedad o una lesión de la cabeza que pudiera complicar la situación. El médico trata entonces de caracterizar el tipo de síndrome de abstinencia, de estimar cuánto bebe usualmente la persona y de determinar cuándo dejó de beber.

Como la deficiencia vitamínica causa síndrome de abstinencia potencialmente mortal, los médicos de los servicios de urgencia dan generalmente grandes dosis intravenosas de complejos vitamínicos C y B, especialmente tiamina. Los líquidos intravenosos, el magnesio y la glucosa se dan a menudo para prevenir algunos de el síndrome de abstinencia de alcohol y para evitar la deshidratación.

Frecuentemente, los médicos prescriben un fármaco benzodiacepínico durante unos días para calmar la agitación y ayudar a prevenir el síndrome de abstinencia. Los fármacos antipsicóticos se administran generalmente a un reducido número de personas con alucinosis alcohólica. El delírium trémens puede poner en peligro la vida y se trata más agresivamente para controlar la fiebre alta y la agitación intensa. Generalmente se administran líquidos intravenosos, fármacos para bajar la fiebre (como el paracetamol), y sedantes, y se requiere una supervisión estrecha. Con este tratamiento, el delírium trémens generalmente comienza a desaparecer dentro de las primeras 12 a 24 horas.

Después de resolver los problemas médicos urgentes, debe comenzarse una desintoxicación y un programa de rehabilitación. En la primera fase del tratamiento, el alcohol se suprime por completo. Por lo tanto, un alcohólico tiene que modificar su conducta. Permanecer sobrio es difícil. Sin ayuda, la mayoría recae en unos pocos días o semanas. Generalmente se cree que el tratamiento de grupo es más eficaz que el asesoramiento individual; sin embargo, el tratamiento se debería adecuar a cada individuo. También puede ser importante el contar con el apoyo de los familiares.

Alcohólicos Anónimos

No existe nada que beneficie tanto a los alcohólicos y de modo tan eficaz como la ayuda que se pueden proporcionar ellos mismos participando en Alcohólicos Anónimos (AA). Alcohólicos Anónimos opera dentro de un contexto religioso; existen organizaciones alternativas para quien desea una aproximación más secular. Un alcohólico debe sentirse cómodo, preferiblemente incorporándose a un grupo donde los miembros comparten otros intereses aparte del alcoholismo. Por ejemplo, algunas áreas metropolitanas tienen grupos de Alcohólicos Anónimos para médicos y dentistas u otras profesiones y para personas con ciertas aficiones, así como para solteros o para mujeres y varones homosexuales.

Alcohólicos Anónimos procura un sitio donde el alcohólico en recuperación puede entablar relaciones sociales fuera del bar con amigos no bebedores, quienes también sirven de apoyo cuando surge de nuevo la necesidad imperiosa de beber. El alcohólico oye las confesiones de los otros al grupo entero con respecto a cómo están luchando día a día para evitar tomar una copa. Finalmente, proponiendo medios para que el alcohólico ayude a los demás, Alcohólicos Anónimos permite que la persona construya una confianza y autoestima que antes sólo encontraba bebiendo alcohol.

Tratamiento farmacológico

A veces, el alcohólico puede recurrir a un fármaco para evitar consumir alcohol. Se puede prescribir un fármaco llamado disulfiram. Este fármaco interfiere con el metabolismo del alcohol, produciendo acumulación de acetaldehído, un metabolito del alcohol, en la sangre. El acetaldehído es tóxico y produce rubor facial, dolor de cabeza pulsátil, aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada y sudación durante 5 a 10 minutos después de que la persona ingiere el alcohol. Las náuseas y los vómitos pueden presentarse de 30 a 60 minutos después. Estas reacciones incómodas y potencialmente peligrosas duran entre 1 y 3 horas. La incomodidad de la ingestión de alcohol después de tomar disulfiram es tan intensa que pocas personas se arriesgan a tomar alcohol, incluso la pequeña cantidad que llevan algunos preparados de venta libre contra la tos y el catarro o algunas comidas.

Un alcohólico en recuperación no puede tomar disulfiram apenas ha dejado de beber; el fármaco puede ser tomado sólo después de unos pocos días de abstinencia. El disulfiram puede afectar al metabolismo del alcohol de 3 a 7 días después de la última dosis del fármaco. A causa de la intensa reacción al alcohol asociada con el tratamiento, el disulfiram debería ser administrado solamente a alcohólicos en recuperación los cuales quieren realmente ayuda y están deseando cooperar. Las mujeres embarazadas o la gente que tiene una enfermedad grave no deben tomar disulfiram.

La naltrexona, otro fármaco, puede ayudar a la gente a hacerse menos dependiente del alcohol, si es usada como parte de un programa de tratamiento extenso que incluya asesoramiento. La naltrexona altera los efectos del alcohol en ciertas endorfinas del cerebro, que pueden estar asociadas con la búsqueda compulsiva y el consumo de alcohol. Una gran ventaja con respecto al disulfiram es que la naltrexona no produce malestar. Una desventaja es que la persona que toma naltrexona puede continuar bebiendo. Las personas con hepatitis u otra enfermedad hepática no deben tomar naltrexona.

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